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lunes, 27 de julio de 2015

"La puerta azul"

La puerta azul

Escuché una caja de música, azul, intensa, como un conjunto brillante de zafiros, como la bóveda del cielo; la débil sinfonía se debatía entre el silencio en el que apenas era audible y entre el ruido mundanal de la ciudad, de las guaguas que iban tan rápido que parecían a punto de estrellarse y, desconectando de la realidad estúpida, cerré los ojos. Me acosté dejando que la brisa meciera mi pelo, que danzara entorno a mis párpados.
Imágenes de ti empezaron a moverse dentro de mi cabeza: las primeras palabras intercambiadas, la primera cercanía cuando compartimos banco, la primera conversación que duró hasta la noche más cerrada, las primeras miradas de nuestras vergonzosas mejillas y el primer beso. El primer beso en el que ambas sembramos la semilla de esta historia.

Los recuerdos de los días y las noches procuran crear una historia, hablan de ti y de mí, de lo que estamos creando, de este hermoso relato que se está escribiendo y apenas lleva las primeras páginas. Me muero de nervios por saber qué ocurrirá a cada página que escribamos, pero, me muero de emoción y alegría al saber que las escribimos juntas, que los personajes no son omniscientes y no hay nadie que nos haga spoiler mientras vemos las nubes acercarse a la puerta azul.

viernes, 6 de febrero de 2015

El blanco y negro de los celestes


Corría entre callejones lúgubres, apagados, pintados en blanco y negro, sólo relucía su carmín, corrido con brusquedad por el intento de los besos de un gañán. Ella se escondía entre las escaleras y las nubes de humo de las chimeneas de los tejados. Respiración poluta atacaba la fragilidad de sus pulmones que a duras penas sí respiraban. Su melena cobriza ondeaba al son de la polución y las nubes en pro de la contaminación se tornaban naranja entre antenas coronadas por pajarillos que ahora cantaban con la voz ronca de aquel que, bebedor de whiskey empedernido, se deja la gargantas entre copas y ruegos que en la ebriedad olvidan su significado.

“Dejar escapar gritos

Intermitentes

Mordiscos que desgarran

La carne fresca

mezcla de sangre y baza

De corazón e

Idea conjugada

Por sus venas.”

Esto rezaba un grabado color sangre en la pared de piedra áspera. Los pajarillos roncos revoloteaban por los alrededores invocando el sonido del saxo que retumbaba de abajo a arriba por los callejones de Brooklyn. La melena cobriza ocultaba una nariz fina y unos voluptuosos labios africanos fruto del mestizaje del siglo XVIII y XIX. La joven no era bien vista por blancos o por negros pero ambas etnias deseaban la riqueza de su mezcla.  
Nada de esto era realmente importante puesto que en este pasaje en blanco y negro, la púber recorrió las callejuelas del cielo, un flechazo certero contra la bóveda por la que los cantos resonaban, un fenómeno meteorológico, gotas que caen con lentitud, marcando la piel como si fueran pequeñas y hermosas pecas que brotan como flores de la tierra. En su cabeza resonaban versos inconclusos que su corazón latía, mas la pluma y el papel se levantaban en su garganta y en forma de melodía de entre sus labios se escapaba:

Entre pimienta

De cayena y

De miel almibarada

Brotaban las amadas.

Y entre floridos

Cumplidos y mensajes

Celestes, prohibidos,

Los caballeros.

A estas se les declaraban

Mediante su etérea

Palabra.

Y estos sucumbían por

Su arte al mirar.

Ambos vocalizaban

Palabras de amor


Que otros tan solo sueñan.”

jueves, 17 de abril de 2014

"Siempre nos quedará... "



- ¿Cuál es el sentido de la vida?

+ Yo diría que  escucharte hablar.

- Exageras.

+ Lo digo en serio.

*Se ríe.*

+ Bueno, escucharte hablar y verte u oírte reír y sonreír.

- Anda ya.

*Esta vez sonrío de medio lado.* Es cierto, cuando te escucho no me siento sola y... cuando te ríes o sonríes iluminas el mundo, parece más humano, me siento más pequeña y más protegida, más viva y más feliz.

- No sé que decir... No creo que sea así.

+ No tienes que decir nada. Yo tampoco lo creo... Lo sé. Sé que el sonido de tu voz es equiparable a Orfeo, quien amansaba a las fieras y conmovía hasta el alma más solitaria y más perdida, brindándole todo lo bueno que la propia vida puede ofrecer, es cierto... 
Por eso, no creo que el sentido de la vida sea escuchar el sonido de tu respiración o el de tu risa o tener el privilegio de verla. Sé que ese es el sentido de la vida porque la vida es hermosa y no hay nada tan hermoso en la vida como tú.


Nely Macorix '14

sábado, 5 de abril de 2014

"Luci(los) y la no-vida del etéreo"

(Y así, mil años después... Escucha recomendada: A Thousand Words - Final Fantasy X-2)

Estaba sentada en un banco con su actitud de “todo me importa una mierda” mirando hacia el cielo totalmente nublado y en un momento, sin saber cómo, las vigas de una obra cercana se derrumbaron sin que se diese cuenta… La música de sus auriculares estaba excesivamente alta y no podía escuchar a la multitud de peatones gritando que se apartase, que se levantase, y justo en el momento en el que cerró los ojos y dejó de ver el cielo los escombros cayeron sobre ella.

– ¿Qué coño ha pasado? – Se preguntó mentalmente, ajena a la situación.

La muchedumbre se concentraba en el banco en el que ella estaba sentada. Pero, ¿cómo era eso posible? Ella estaba viendo la multitud desde fuera del banco destrozado por el peso de los escombros. Una imagen terrorífica azotó su tranquilidad al ver frente a ella a un familiar que hacía años que no veía, primordialmente porque estaba muerto. - ¿No podías bajar el volumen? – Interrogó el difunto. – ¿Q-qué? – Balbuceó ella nuevamente. – ¿Ves por qué tenías que bajar el volumen? – Musitó el fallecido y carraspeó como si sintiese pena por la prematura muerte de la chica que yacía en el banco.

–  Un momento. - ¿Qué estaba pasando ahí? La chica se abrió paso hasta el banco donde encontró su cadáver. Abrió los ojos. Miraba atónita a la gente que pasaba por su lado, atravesándola como si fuera un… ¿fantasma? Miró a su alrededor aún con mayor temor. Su tío, cuya apariencia y vestimenta parecía  propia de los años sesenta, la miraba con hastío, con decepción, con aburrimiento y con un brillo que la muchacha no podía descifrar. De cualquier modo dejó de prestarle atención cuando llegaba la ambulancia.
Tenemos que irnos, _____. – Ordenó aquel niño de un modo quizás tétrico. - ¿Qué? ¡NO! ¡ME NIEGO! – Gritó ella cuando el niño tiraba de su brazo, eran dos sustancias peleándose entre sí. Se agarró a un hombre mucho mayor que ella, absorbiendo parte de su esencia, la fuerza de éste, y se soltó de su tío, pero el anciano cayó al suelo de un infarto aparentemente. Respiraba agitadamente, no sabía qué hacer y la mirada de su tío cada vez era más siniestra, tortuosa, demoníaca incluso. Ella, reuniendo el poco valor que tenía volvió a agarrarse a la sustancia de la muchedumbre que caía debido a la pérdida de energía y volvió a adentrarse en su cuerpo… Estaba “a salvo”.

    Días después la chica despertó. No veía con claridad donde se encontraba, abría los ojos con un dolor de cabeza insoportable – como si perforasen su cráneo con un taladrador. Lograba abrir los ojos sumamente despacio, tenía el cuerpo entumecido de no haber podido moverse en varios días.

- ¿Aquella visión…? – Se preguntó al ritmo que se incorporaba. Se levantó y observó que su movilidad parecía normal y que las piernas habían sufrido mucho menos daño del que creía, se acercó al espejo de su habitación y observó su cara. Su torso, sus pechos, su estómago, sus costillas, sus brazos… Todo estaba perfecto, maliciosamente perfecto. Se miró a los ojos y a su lado vio el rostro de su tío sonriendo desde el orejero de la esquina.

Vaya, eres más dura de lo que pareces, ¿eh? – Comentó el niño sin inocencia alguna. Escudriñándola con la mirada. –  Supongo que te preguntarás por qué no tienes ninguna herida o cicatriz. – Ella asintió con la cabeza mientras él hablaba. – Verás, niña. - río entre dientes. – Cuando mueres, tu alma, por llamarla de algún modo, muestra al ser en su máximo esplendor. Muestra al ser perfecto con una belleza inmaculada e inmortal, sin rastro de enfermedad o herida que provocase su muerte. Cuando mueres tu alma vuelve a nacer y, al adoptar el mismo cuerpo que usabas antes de morir, éste ha adoptado esa misma habilidad.

Entonces… ¿Mi cuerpo ahora ha vuelto a nacer? ¿Es… Inmortal? – Le interrumpió extrañada.

SILENCIO. – Ordenó el niño desvaneciéndose del sillón y apareciendo frente a sus ojos. – Has de respetar a tus mayores. Quizás mi hermana haya olvidado tales modales pero, yo no. Después de todo provengo de una época en la que la palabra era el único bien importante y el único capaz de conseguir cualquier otro. – Explicó con añoranza. – Volviendo al tema que nos atañe. Lo que has hecho está muy mal. No has muerto cuando debías hacerlo porque así estaba escrito, has violado la ley de la vida. No obstante, no se te castiga con la muerte de nuevo.

– ¿Se me castiga? – Preguntó alzando la ceja izquierda con incredulidad.  – SILENCIO. – Volvió a ordenar levantando aún más la voz y duplicando el tamaño de su esencia, adoptando la altura de un hombre al que deba mirarse alzando la vista al cielo. – Se te castiga por incumplir la ley de la vida y la muerte. Cuando alguien muere ha de abandonar este mundo. Tú, en lugar de abandonarlo te has aferrado a él y has “reutilizado” tu cuerpo. Curándolo y volviéndolo inmortal. Tu cuerpo jamás morirá y si tu cuerpo jamás muere tu alma tampoco lo hará. La cuestión es, ¿crees que estás preparada para sobrellevar la no-vida que te espera? ¿Para tener una familia y perderla una y otra vez? ¿Para amar a alguien y perderlo una y otra vez? – Preguntó el fantasma finalmente.

Hmm… - La chica era meditabunda. Sus ojos grises delataban su dilema. Miró el cielo a través de la ventana, el movimiento de las nubes y reprodujo las mismas sensaciones que los recuerdos que acompañaban esa visión. – No estoy preparada para morir. – Se limitó a responder.

Entonces… Que así sea. – Sentenció el chaval y se desvaneció. 

Nely Macorix '14

martes, 1 de abril de 2014

"¿Qué va a ser de mí?"




Cuéntame, tú, que has visto mundo y conocido gente si los sueños se cumplen o solo los enterramos cuando es mayor el dolor de no realizarlos que la ilusión por llevarlos a cabo.

Cuéntame, tú, que de la experiencia tierna bebes. 
¿Qué es de la vida y de sus placeres? 
¿Qué del tiempo y sus quehaceres? 
¿Qué de quien ama sin quererlo, y qué de quien no ha amado aún queriendo?

Cuéntame, por tanto, ¿qué es de ti, diosa del azar y la casualidad?
¿Qué es de ti, qué haces y deshaces a tu antojo y que ni tiempo ni lugar te importa... ?

Cuéntame, ¿qué va a ser de mí? 
¿Veré florecer o marchitarse las flores? 
¿Me inundaré con sus olores y me asombraré con sus 
formas y colores?

¿Veré, tal vez, la expresión satisfecha de quien realiza sus sueños y, con emoción, se rodea de seres queridos y amados que desde el inicio le acompañaron? 

Cuéntame, ¿qué va a ser de mí? 

¿Es mi principio... o es mi fin?

Nely Macorix '14

"Esto es un ultraje"




(Escucha recomendada para la lectura: Where the wild roses grow - Nick Cave & Kylie Minogue)


De sus labios
Brotan lirios.
De sus ojos,
Ríos.

El extranjero la toca,
 Con sus manos la mira. 
Su boca por su ropa 
Se desliza...
Y en sus entrañas 
Se clava.

Llora los daños
Que guardó en años.

La sangre resbala,
La escarlata le moja,
Las aguas la acunan.

Y, ya muerta,
De sus labios
Brotaron lirios.
Y de sus ojos,
Ríos.

Nely Macorix '14