martes, 14 de marzo de 2017

Un trece con llave

Se ahogan versos dentro de mí
Versos que antes, alegres,
querían salir.
Vuelve el sol, la primavera
y emergen las heridas
como las flores primeras
Enterradas, sepultadas
junto a las hojas
que cayeron en otoño, anestesiadas
por el brillo níveo,
por la calidez invernal.
Desearía que abrieras la puerta
de esta tormenta,
que la dejaras ir,
que las lágrimas
bañaran las hendiduras
por donde me has atravesado
para que así, pudieran sanar.
Sin embargo,
heme aquí,
rememorando los lugares por los que una vez pasamos,

Esperando a que abras la puerta,

Esperando a que me dejes ir...


 "A thirteen with a key"

Drowning verses inside me
Verses that before, cheerful,
They wanted to leave.
The sun returns, spring
And wounds emerge
Like the first flowers
Buried, buried
Next to the leaves
Which fell in autumn, anesthetized
By the snowy glow,
For the warm winter.
I wish you would open the door
Of this storm,
That you'll let her go,
That the tears
Will bathe the crevices
Where did you cross me
So that they could heal.
Nevertheless,
Here I am,
Remembering the places we once passed,

Waiting for you to open the door,


Waiting for you to let me go

miércoles, 4 de enero de 2017

La policromía del corazón

Devastador como un huracán
Se muestra el juez bajo un antifaz
Que tras hacer desaparecer
Muestra mis tristes ojos otra vez.

Es arrollador el fenómeno
Que te lleva a la cama
A dormir, eternamente,
Como el eterno viaje
De una carta sin destinatario

¡Cómo corroes las entrañas!
Incertidumbre cincelada en un papel,
Hastío que reposa en mis pies,
Indiferencia, maldita, que aprisiona mis ideas.

¿Cuándo será el momento
En el que te pongas de pie
Y vuelvas a andar, a ver y a creer?

Todos estos sentimientos son
Como flores marchitas que caen
Del paisaje que decoran
En el policromático lienzo del vivir.


January 4th, 2017
Nely Macorix

sábado, 10 de diciembre de 2016

"El baúl de la fotografía", fragmento inédito

"Titilando estaban las estrellas cuando la nieve comenzó a caer sobre nosotros. Aguardábamos dormitando, charlando, con el móvil, jugando a las cartas o examinando el paisaje por la ventana, a que nuestro viaje en tren terminara. Pero pronto alguien corrió en la dirección opuesta a nosotros y empezaron a hablar con secretismo en una lengua eslava que no conocíamos. 

- Despierta. 
- ¿Qué ocurre? - Una chica del grupo que hablaba mi lengua se sentó rápidamente a mi lado para explicarme lo sucedido. Me daba miedo lo que fuera a salir de sus labios, me sentía refugiado de la nieve y las montañas que en silencio me iban abriendo el paso. Respiré profundo y me desperecé para prestarle la atención debida. - Alguien se ha suicidado. - Me dio aquella noticia como el que anuncia que se le han acabado los cigarrillos, sin dolor ni alegría, pero con cierto hastío. - ¿Aquí? ¿En el tren? ¿En tu vagón? - Negó con la cabeza, rechazando la velocidad de mis preguntas. - No, ha saltado frente al tren y se lo ha llevado por delante. 

(...) Justo en este punto de la conversación entraron más de nuestros compañeros, Mark, Noel y Ana mientras los otros tres intentaban descansar hasta saber qué ocurriría con nosotros. Cuando la que hablaba mi lengua empezó a hablar con el resto en perfecto inglés, desconecté. Levanté la vista hacia la ventana, la tenue luz de las farolas del camino se entremezclaba como óleos con la fina nieve que caía. Aquel era el día más feliz de mi vida. Sin embargo, no pude evitar pensar en la macabra ironía que suponía que aquel día, que era para mí el más feliz por un fenómeno atmosférico al que los habitantes del país ya están acostumbrados, se produjese una muerte tan trágica y un evento tan hermoso.

La policía acordonó la zona con cintas blanquirojas; nosotros y dos mujeres de Polonia tuvimos que abandonar el tren en plena madrugada, saltando a las vías como fugitivos para aprovechar el siguiente tren que nos llevaría, por fin, a la que será nuestra casa durante lo que dure la misión. Durante nuestro salto a las vías del tren no pude evitar pensar en Lorenzo y en Nix, habían pasado dos meses desde el último miércoles que nos vimos. 

(...)

Ahora, llegando a casa, todos vuelven a la realidad. De una pequeña tienda cuyo cartel reza "Piekarnia i Cukiernia" emana un olor agradable y dulzón de pączki recién hechos. Los comercios empiezan a abrir bajo los tímidos rayos de sol que han aparecido entre las nubes y el humo de las fábricas, los trabajadores se saludan o esquivan a partes iguales para llegar a su lugar de trabajo... Es inevitable pensar en aquellos que no están, conocidos o desconocidos, aquellos que arrebatan sus vidas con un revólver, pastillas o saltando en frente de un tren, cuando observas la hermosura y la crueldad de la vida que nos maneja cual peones de ajedrez. 

(...)"

December 10th, 2016
Nely Macorix 

viernes, 7 de octubre de 2016

Moroccan Honey



Bajo la niebla se mecen 
mechones negros de azabache
antaño dorados por el sol.

La espesura de la selva
esconde dos pupilas 
que los dioses ordenaron crear.

Los amantes se esconden
bajo la mirada de los gatos...

Y ella,
con su mirar te hechiza,
fluye por tu cuerpo,
tibia como un aliento frío,
embalsama tus heridas
con sus manos de tostada arena,
con sus labios de resquebrajados rubíes.

Demasiado tarde para huir
dice la voz de tu corazón dormida.

Aquellas pupilas de misteriosa noche
te han convertido en títere de su deseo
El rosal de sus labios
marchita en tus ojos
sus espinas se hunden
en tus entrañas, y, entonces
sales de tu hipnosis
preguntando a extraños su nombre
en la perdida noche de Marruecos.


 PD: Gracias a Ultima Radio, unos músicos increíbles, y a Kati Angerbauer por el descubrimiento.

Nely Macorix

sábado, 2 de julio de 2016

El contraste de la suerte


Ahora las estaciones están cayendo a nuestro alrededor
Dentro del baúl de la fotografía.
Recuerdo mutilaciones de un pasado cuyo futuro veía incierto,
El sabor de la sangre al filo del precipicio
y la muerte al borde del cuchillo.
En el límite, revolviendo el pelo se aproximan los alisios,
huracanes para desgranar una melena
como una maraña de recuerdos.

Un bosque para suicidarme, por favor,
cada noche cuando revuelves el cajón
de la memoria, nunca sabes lo que tienes.
Proyectábamos las imágenes que reproducen,
Bajo la nieve, las cinematográficas
Y en blanco y negro, las literarias realidades.
Mis sentimientos son como piezas de un puzzle,
De quinientas piezas,
Despiezados por un verdugo con mis pensamientos,
Si a doscientas llega
Demasiado me parece.

Oye, sóplame aquí,
se me ha metido un poema en el ojo – digo,
Me sacudo la prosa de los hombros
Exhalo un ensayo con la boca

Y un último suspiro.


Nely Macorix

Desilusiones y Jacarandas sobre tu ventana

Ninguna era capaz de contestar. Las manecillas del reloj resonaban ensordecedoras en mi cabeza, palpitaban en mis oídos como un corazón desatendido. Después de habernos volcado todas unidas, caímos por separado. Luego ella pronunció las palabras mágicas <<no puedo seguir así>>, y aunque yo tampoco podía hacerlo, había decidido no desfallecer. Aún quedaba algo de mí latiendo para ella… Por desgracia, ya no quedaba nada para mí. 

Cuando todas cayeron me lo pregunté: ¿por qué?

A menudo medité, en silencio. El suficiente para no crisparte ni agobiarte, para respetar la soledad. En varias ocasiones tuve que ser adivina, intérprete y traductora de tus pupilas oxidadas por el tiempo. En otros muchos momentos tuve que ser consejera, amante y familia. Tantos papeles interpretaba que en ellos me iba perdiendo. Primero cayó la adivina, nunca se le dio bien atisbar la verdad en unas pupilas empañadas de mentiras, mucho menos en aquellas cuya verdad se ocultaba tras el velo de la negación. Más tarde cayeron la intérprete y la traductora, tus manos se movían siguiendo el discurso pero tus ojos desmentían todas las mentiras hermosas que me regalabas. Cuando cayeron las tres primeras alertaron a la consejera, dejé de lado a mi yo, al real, al verdadero, al aventurero que quiere recorrer la galaxia y los continentes del planeta azul, eternamente enamorado, pero, tanta crispación, tantos reproches y tantas incertidumbres por tu parte acabaron con el buen recuerdo que quería conservar de ese momento, arraigándose dentro de mí todos ellos. La que interpretaba a la familia permaneció con la mayor de las lealtades hasta que no soportó más la carga que llevaba, no la entendía y, cuando la entendió, no la merecía. La última en caer, sin duda, fue la amante. La amante se desvistió incontables noches y la atrajo entre sonrisas de verdadero sentimiento hasta sus brazos, a la desnudez de sus pechos blancos como las nubes de un día de sol, allí la acurrucó, la reconfortó y le confesó que su cuerpo, bajo aquel amor, podría ser el puerto, el ancla y hasta el mismísimo barco según le hiciera falta, en resumen, el lugar seguro que no quisiera abandonar pero del que pudiera entrar y salir con libertad. Sin embargo, esta tampoco resistió y se hundió.

Éramos como flores de Jacarandas cayendo al abismo que representaba el asfalto, constantemente rodeadas de las primeras suicidas al abrigo de las miradas de maduros y enamorados que paseaban por el parque donde mecían sus ramas.

Éramos los amantes trémulos y temerosos, por un lado se encontraba la inmadurez y, por el otro, la inexperiencia. Además, nuevos amantes se introdujeron, el miedo, la incertidumbre, la dependencia y la ansiedad. Aquella orgía emocional no podría salir bien.

La verdad es que nunca vimos una respuesta tan cercana. Siempre nos interrogábamos sin hallar respuesta clara. 

A menudo nos preguntábamos cuánto iba a durar.

(“- ¿Qué te ocurre? - Nada. - ¿Qué? - Nada. - Vale. - ¿Qué? - Nada.”)


Nely Macorix


sábado, 25 de junio de 2016

Los gritos que nunca salieron

Los gritos que nunca salieron
Están aquí, ¿los oyes?
Resbalan cálidos y furiosos
Por la garganta…
Como un cuchillo
Que raja en las entrañas.
Los gritos se cuelan en mi cabeza
Son como fuegos que estallan
Al llegar a su clímax.
Y ahí estás tú, reflejo de mi dolor,
Gritando sin liberar sonido
Con los ojos enardecidos del insomnio,
Del deseo aniquilador de los gatos
Que pasean por los rincones de la consciencia
Cuando esta se va.

La casa de mi cuerpo está derruida
Como los pies descalzos que viajan
Sobre los cristales rotos de la inocencia.
Las lágrimas son mares que Poseidón
Vuelve contra mí… y me ahogan.
Ahogan los gritos,
Los gritos que nunca salieron.

El humo se cuela a través de la cortina
Lúgubre de mis órganos
Y cada uno resuena como el tic-tac
De un reloj sin cuerda que desea ser violín
Para tocar una melodía triste
En la que los gritos puedan por fin salir.
A los grandes les hablaba la música,
La pintura, la lírica…
¿A mí? a mí me habla la mente, ronca
Y cansada de quien ignora aquello que siente.
Cuando habla, abre los ojos y me incendia
Como si fluyera gasolina por las venas,
Nicotina por los pulmones.
El humo venda los ojos que ya estaban vendados
Creando una densa niebla que aún sin venda
No permitiría ver a través.
Entonces los gritos se arremolinan como mariposas muertas
En el estómago y se pudren, con sueños de vuelos
Que jamás triunfaron.
Interviene la vida y grita intentando que las flores vuelvan
A brotar en mí, que mi cuerpo vuelva a ser útil,
Que mi mente vuelva a ser fértil.
Las ideas se han agarrado a los gritos que quieren salir
Y no salen, jamás salen.
Y la justicia hierve de injusticia

Por todos los gritos que nunca salieron.